En el post de hoy queremos acercarnos al tóner y a su modo de fabricación: ¿Cual es su origen? ¿Cómo se crea? Bien, para empezar, debes saber que el tóner, al que también se lo conoce como tinta seca por su parecido funcional con la tinta, es una especie de polvo muy fino, generalmente de color negro, que cae sobre el papel en el que queremos imprimir a través de un proceso de atracción electrostática o magnetográfica. En el momento en el que queda pegado el pigmento, este polvo se adhiere al papel por medio de calor y presión.

Este proceso recibe el nombre de «xerografía», del griego xeros que significa «seco» debido al hecho de que no participa ningún tipo de disolvente.

Modo de fabricación del tóner

Pero volvamos a nuestra pregunta inicial: ¿Cómo se fabrica el tóner? Debes tener en cuenta que los distintos procesos de fabricación se diferencian unos de otros en base al tipo de tóner que se quiera obtener. De esta manera, actualmente existen dos tipo de tóner claramente diferenciados entre sí: los pulverizados y, de más reciente aparición, los poliméricos (también llamado tóner químico).

  • Tóner Pulverizado: Este tipo de tóner recibe este nombre debido al hecho de que, una vez ha adoptado la forma de una masa fundida en la que se le añaden resinas, pigmentos, agentes de control de carga y ceras, entre otros, se extruda y se machaca en diminutas partículas al ser enfriado. Los granos que emergen tras ser sometidos al proceso anteriormente descrito tienen un diámetro de entre 3 y 5 mm. Estos granos son sometidos posteriormente a un segundo proceso de trituración a partir de su sometimiento a un chorro de aire de gran velocidad; este aire obliga a los granos a chocar entre ellos, de manera que se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas. Una vez pasan a través de este proceso de fragmentación, son clasificadas de manera que solo son escogidos aquellos granos con una dimensión de entre 8 y 12 micrones. Cada una de estas partículas tiene como característica principal el hecho de poseer una forma irregular debido al proceso de trituración mecánica al que han sido expuestas.
  • Tóner Químico: En el caso de los poliméricos o el tóner químico, las partículas que se obtienen poseen un mayor tamaño, es decir, se consiguen unos granos cuyo diámetro oscila entre los 5 y 6 micrones, y cuya forma es bastante más regular que en el caso del tóner pulverizado, de hecho, las partículas que se obtienen son prácticamente esferas. En definitiva, los granos que se obtienen a partir de este proceso son de baja dispersión, esto es, partículas con forma y tamaño bastante más uniformes que en el caso anterior; de esta manera, se consigue mejorar considerablemente la resolución de las impresiones. El proceso químico es, sin duda, más costos, pero sus mejores resultados lo hacen preferible a la hora de generar tóner en color. Así, su preferencia en el color junto al hecho de su formulación específica hace que las impresiones a color que se obtienen a partir del tóner generado por este proceso tengan una calidad y den una sensación de realidad mucho mayores que en el caso del tóner pulverizado.

El caso especial del tóner PxP de Ricoh

Debemos hacer un apartado aparte para un tipo de tóner conocido como el tóner PxP que Ricoh dio a conocer en 2007 en Japón: concretamente, lanzó la línea Aficio MP C7500/C6000 que utiliza un nuevo tipo de tóner conocido como PxP, “Polyester x Polymerization).

Este toner forma parte de un tipo polimerizado que se obtiene a partir de una resina de poliéster descubierta y desarrollada hace poco tiempo y que se funde a una temperatura más baja que las resinas empleadas con anterioridad (concretamente, 20 grados menos). Además de esto, es capaz de generar una imagen de una calidad mucho mayor a través del uso de partículas uniformes y de precisión.


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